Tanatología

El problema con los tres Jokers es que llegó tarde, no sólo tarde para cuando empezó a hornearse, sino tarde para el estado actual de los comics, la cultura, el consumo de la misma, y lo más importante: el canon.
Porque a estás alturas a más de 50 años, después de tantos giros argumentales, universos paralelos, y múltiples adaptaciones y reinterpretaciones. Seguir aferrándose a un canon previo, y al mismo tiempo exigir a sus creadores nuevas y refrescantes historias, que no contradigan dicho canon, sino que lo refuercen, lo enriquezcan y lo vuelvan a poner en boga; Me parece un ejercicio de masoquismo contradictorio por parte del lector.
Entiendo que, en sus inicios, del Joker, o de los comics en general; las propiedades intelectuales eran propiedad de la casa editorial y no de los propios creadores.
Así como en este nuevo mundo disneyficado, todo tiene que ser canon, ya no hay cupo para el fanfic, de donde, por cierto, han salido muchos autores, que originalmente hicieron o jugaban a hacer fanfic de Batman y terminaron escribiéndolo.
Pero si la misma cultura pop, con sus múltiples remakes y reinterpretaciones, y el mainstream más popular quién dictamina que será lo mainstream, se concentran en únicamente seguir sacando jugo de la misma naranja exprimida más de todos los años que hemos visto en todas las partes que hemos visto al Joker… llegamos al punto donde se escribe una historia de tres jokers en un universo que puede o no ser canon, dependiendo de la respuesta del público. ¡Ajá! Listillos los de DC/Warner, jugando a la segura: será canon si les gusta, si no, es un universo paralelo y la gente sigue comprando comics, y el Joker sigue siendo el villano más famoso de todo el mundo de entre toda la cultura… A estas alturas ya es más famoso que el mismísimo Satán.
¡Déjenlo! ¡Ya está muerto!
Batman Dead end es un fanfilm tan bueno que DC no se molestó en demandarlo y lo dejaron seguir sin censurarlo por derechos de autor, cosa que difícilmente se repetirá ahora que Disney se ha apropiado de todo, y de lo que no se ha apropiado, lo ha influenciado al grado de que le copian.
¿Por qué los lectores ya no se satisfacen con una historia completa con su inicio nudo y desenlace? ¿Qué acaso el miedo innato a la muerte les hace incapaces de dejar ir a su héroe de la infancia y empezar a consumir nuevos héroes?
Los bebés comían papilla y mamila, esos bebés ahora comen carne y picante. Cuando yo era niño me gustaban caricaturas infantiles, sosas y hasta estúpidas, que al verlas después no pude siquiera soportar. El leer a Herman Hesse me llevó a leer a Nietzsche, y papá bigotes me presentó a los amargados: Kant y Schopenhahuer.
Como consumidor y como espectador, el exigirle a Batman y al Joker que sigan siendo relativos, me parece como pedirle a cualquier atleta, cantante, o cualquier humano que realiza su arte con su cuerpo, siga haciendo ese mismo arte para mi deleite aún después de viejo, o aún después de acabada su carrera, como Britney Spears o Michael Jackson
Uno tiene que entender que llega un tiempo en donde todo acaba, los actores serán viejos y llegará el día que simplemente ya ni puedan actuar, la vida es la consecuencia inevitable de la muerte.
Pero el arte es una de las muchas corrupciones del ego para intentar legar o dejar una huella.
¡Pero si hasta el mismísimo Stan Lee se hizo digitalizar su cara y grabar todos los fonemas de su lengua materna para poder seguir apareciendo en sus cameos en las próximas películas!
La diferencia entre un cantante que se le acaba la voz y deja de cantar, y que un  nuevo escritor venga a DC a escribir un nuevo capitulo de tres Jokers, radica en que ni Joker ni Batman envejecen, suponíamos, pero, ¿adivina qué?
Los conceptos envejecen, las culturas evolucionan, el mundo cambia, el entretenimiento debiera de evolucionar de manera similar.
– ¡Pero Carreón! Sherlock Holmes sigue estando en boga, y Tarzán es el personaje ficticio con el récord mundial de más apariciones en diferentes medios.
– ¡Pero Tarzán y Sherlock son de dominio público!
Si seguimos aferrándonos a un canon especifico terminaríamos con un Batman y un Joker como la biblia, atrapados en su propia capsula temporal en un mundo obsoleto que ya no tiene sentido para nosotros, un mundo donde ya no resultan relevantes.
Si no permitimos que los personajes viejos caigan en el imaginario del dominio público, nos perderemos la oportunidad de que alguien los use sin rendirle cuentas a nadie, como Piolín tomando la formula del Dr. Jekyll para molestar a Silvester.  Estoy seguro de que quien lo recuerda está sonriendo en este momento.
Pero en cambio los dejamos tomar control en un sólo canon establecido dominado por una simple mesa directiva; una dictadura fascista cultural, donde Mickey Mouse compra todos los personajes para que solamente Mickey diga que es canon y que no, y el resto de sus competidores, imitándolo porque ven que Disney acapara, y si no lo pueden vencer, de menos van a copiarlo en un intento vago de mantenerse a flote.
Los culpo a ustedes lectores, pero los entiendo, se que muy pocos tienen la creatividad y el talento para generar buenas historias nuevas, se que aún más pocos tienen los fondos para poder realizarlo, y aun más pocos, poder difundirlos.

Interrupción cínica intencional: mándame mensaje para poder venderte mis libros.

Ya he dicho que no existe nada nuevo, así como también he afirmado que la monogamia, la música y la nostalgia nos enseñan el placer de la repetición.
Entiendo que todos los lectores cayeron en esa zona de confort de sopor cultural, yo mismo me declaro culpable de haberlo hecho en múltiples ocasiones.
Y sí, si sé que muchas veces el arte alternativo es una basca de hispters snobs presuntuosos post post modernos sin creatividad que te venden cualquier abstractismo hamparte como único y original. Y que a veces a lo más que aspira uno cuando empieza a escarbar entre lo alterno y lo no comercial, es a una buena idea ejecutada con poco presupuesto que nos deja con ganas de más. Pero les recuerdo que los autores se hicieron virales antes de que existiera el termino de hacerse virales: El origen de las especies de Darwin tuvo numerosas reimpresiones revisadas y actualizadas, mientras su fama crecía, en gran parte por la mala publicidad de sus detractores, su misma obra seguía puliéndose hasta perfeccionarse.
Aunque dicen que una obra de arte nunca está terminada, sino que queda abandonada. Abandonemos pues el canon y quedemos con lo bueno que fue, caso contrario terminaremos exigiéndoles que sigan haciendo lo mismo hasta que decaigan en la flanderización.
Como consumidores y espectadores debemos ser exigentes y no deberíamos conformarnos con la misma muñeca pero con un sombrero nuevo, o con un remix de la misma canción, o un cover, etc.
Pero el arte de los tres Jokers si está sublime.

El amor. Round 3

Recapitulando:
Desde el hedonismo, el amor existe porque se siente, y se siente bien.
Reduciéndolo a su mínima interpretación lógica, el amor son reacciones electroquímicas en el cerebro causadas por razones psicosomáticas.
– ¿Y cuáles son estas razones que lo causan?
– Mi fe está puesta en Schopenhauer, y bastaría con leer un poco de historia para saber que el amor ha cambiado, como toda ideología social, delimitado a su zeitgeist establecido.
– ¿Entonces el amor no es más que meramente un constructo social?
– Tal parece que toda la completa historia de interacciones sociales interpersonales por cuestiones emotivas me da la razón, por lo que pudiera pecar de presunción al decir que sí, es un constructo social
– De ser así, ¿Cuáles son sus razones actuales?, ¿Cuál es el zeitgest actual?
– El amor surge cuando la empatía se corrompe, o evoluciona; como quiera interpretársele, y llega a sobrepasar el yo por el otro, ¿sus razones preguntáis? Categoricemos entonces:


El amor de los padres es un constructo social evolutivo para poder sobrellevar la responsabilidad de la paternidad. Si la sociedad en su moralismo o religión, (como si hubiera diferencia) no los convenció del hecho de que sufrir por ser padre vale la pena, la empatía no cambiara y el padre abandonará al hijo.

Pudiera ser, quizás también, una extensión del egocentrismo al pretender trascender en su humanidad, o quizás el amor de dar; dar vida, enseñar, crear y criar.
No ahondo mucho en el tema, sin tener hijos, ni tener la posibilidad de tenerlos.
Del mismo modo si el hijo reconoce que no es su obligación amar a sus padres, deliberadamente puede escoger no amarlos, a menos que la interacción interpersonal provoque que dicha empatía se corrompa en amor
Del amor de los hijos hacia con los padres, pudiéramos teorizar un instinto de debilidad y una búsqueda pueril infantil de protección que convence a los hijos de seguir a los padres  para posteriormente amarlos, eso explicaría como es que los hijos pueden amar a padres tan crueles, distantes o abusivos, eso y como ya venimos diciendo, que la sociedad los ha programado a que así debe ser, como cualquier doctrina de educación o religión, o en sí, cualquier imposición de pensamiento predeterminado en un individuo que ya no nació libre.
El amor para con los compañeros, hermanos, colegas, vecinos, compatriotas o familia no nuclear, viene siendo meramente una extensión del contrato social en una negociación tacita de las relaciones interpersonales por lo que a mi ver es el amor más puro, el único que ve al ser amado como igual, no como inferior ni superior, el único que realmente esta abierto al dialogo, el compañerismo que vemos por el cual se vive tanto y por le cual se justifican hasta los genocidios, amor por el cual vale más la pena morir o matar en su nombre, al menos eso dice la estadística.
Desde los animales y sus sociedades primitivas, las guerras entre las naciones y en sí: la unión social, ética, decendencia, bien común evolutivo humano, etc.
El amor romántico monógamo es como una droga, por salud deberíamos de evitarlo, pero regresando al hedonismo, se siente tan bien, que al igual que la droga, estamos dispuestos a correr el riesgo: como beber a sabiendas de que habrá resaca, como fumar  aun si eso nos llevara a un cáncer lento y doloroso, o cualquier otra droga que sabemos tiene contraindicaciones a nuestra persona, pero que aún así seguimos consumiendo porque se sienten tan pero tan bien, como el orgasmo que es provocado muchas veces por el amor.

Conclusión redundante general ajena a mi subjetividad empírica:
Cualquier otro punto que se me haya pasado, podemos reducirlo a moralismos y adoctrinamientos, por lo demás sigo pensando que Schopenhauer tenia razón en eso del amor

Efecto nocivo

El efecto nocivo pretende comprobar que el trauma pesa más que la catarsis, que solemos recordar más, y darle mayor peso a las experiencias negativas o nocivas, que a los estímulos emocionales positivos. Que es más fácil que uno se niegue, o incluso sea incapaz de realizar alguna tarea, o concebir una idea, por el hecho de algún trauma, es mucho más fácil que una anoréxica sea anoréxica por su baja autoestima, a que una gorda se motive a adelgazar.

Claro que como en casi todo: hay excepciones a la regla.

La verdad es que los humanos no son muy diferentes a los perritos: les pegan para aprender a no hacer cosas malas, y les premian cuando hacen algo bien.

También habíamos dicho antes que hay gente que tiene niñez traumática y crece para ser decente, y viceversa. Se tratan de meras generalidades aquí.

Lo malo que la egoísta percepción subjetiva del individuo hace que crea que su sufrimiento es el peor sufrimiento posible. Llora lo mismo la niña burguesa porque la señora del aseo le cambió las blusas de cajón; que la niña pobre porque ya se le rompió su única blusa.

El problema, y la razón por la cual le hemos llamado egoísta a su subjetividad; es porque de ahí se anclan para imponer la empatía y hacer que uno les dé la importancia a sus pusilánimes vicisitudes, y aunque no fueran pusilánimes, incluso si fueran problemas graves y serios, aún así, los problemas se resuelven, o deberían de. Pero con el pretexto de darle a las emociones mayor peso del necesario pragmáticamente; se pretende justificar la catarsis de sentarse a llorar cuando se recibe la mala noticia, lo malo de aceptar esta catarsis, es que los mediocres de emociones se quedan en ese primer paso y no se paran a resolver sus problemas, no dejan de llorar por sus problemas. Y uno es el mounstro sin emociones ni sentimientos que no comprende, no apoya y no resuelve problemas ajenos, vienen a decirnos que uno es el egoísta que no da consuelo. Cuando hemos visto, y cuando se ha comprobado que, así como los mimos excesivos echan a perder a las personas, sabemos, según las teorías del comportamiento: que un bebé aprende que si llora recibe cariño, los bebés aprenden a tirar el chupón de la silla alta y lloran deliberadamente para de esta manera recibir cariño.
Esta conducta se ha vuelto tan común que ahora todo el mundo tiene ansiedad.
Pusilánimes incompetentes para la adultez.

Condescendencia

Se decía en los 90’s que DC inventó al superhéroe y que Marvel había inventado al villano; ya que la grandeza del héroe se puede medir fácilmente con la dificultad de las adversidades a las que enfrenta.
En cambio, Marvel, con su aproximación más humana, y de alguna manera, realista; intentaba justificar, o darles motivos validos a sus villanos, más allá del clásico conquistador del mundo. Un claro ejemplo es el villano Erik Magnus Lehnsherr, mejor conocido como Magneto: cuyas motivaciones lo llevaron de ser un terrorista mundialmente buscado, a ser el actual líder de los héroes X-men.

“Los villanos más peligrosos son los que creen que están bien.”
Y esto aplica tanto en los trabajos de ficción, como en la vida real.

El año pasado DC estrenó la película del Joker, quien, dicho sea de paso: es el villano más famoso mundialmente en toda la cultura pop.
En dicha película, se muestra una suerte de origen donde vemos que el payaso asesino, anarquista, psicópata, sociópata, agente del caos; comienza su descenso a la villanía, en parte, directamente provocado por una vida llena de traumas, sufrimiento, dolor y miseria.

De la misma manera Laurence R Harvey interpreta a Martin Lomax en la secuela del cien pies humano. Quien, tras haber sido violado y abusado durante toda su vida, termina obsesionándose con la primera película del cien pies humano, lo que lo lleva a secuestrar a múltiples inocentes para poder, él mismo, recrear su propio cien pies humano.

Rick Sanchez anunció rompiendo la cuarta pared, al inicio de la tercera temporada, que haría cualquier cosa y pasaría por encima de cualquiera para poder lograr sus objetivos. Al finalizar la cuarta temporada vemos que está amargado porque está triste, vimos que es un viejo solitario que no soporta que usen su retrete y se pone triste porque no tiene la aceptación de su hija, aunque algunos guiños de su depresión los vimos desde la primera temporada, queda completamente dicho ya al final de esta última.

El Doctor Victor Von Doom, dictador de Latveria, tras haber vencido por fin a su enemigo Mephisto, es rechazado por su propia madre, por lo que termina entregándose con Nick Fury, ofreciéndole su magia y tecnología para trabajar como su aliado. Y aunque en este último punto habré de ahondar más cuando escriba la conspiración Poodle, no me sorprendería ver que los escritores de Disney/Marvel, en su nuevo club de la diversidad; terminen revelando que el poderosísimo, temible e imparable Dr Doom, todo este tiempo no fue más que un viejo decrepito canceroso o con algún otro padecimiento lastimero.

Lastimero, de la lastima, que causa lastima, que provoca en uno la acción de compadecerse.

Porque los presbiterianos emigraron a América cuando no soportaron que su rey se divorciara de su esposa la reina, y para poder logarlo tuvo que divorciarse del catolicismo establecido en aquel entonces.
Y ya saben que lo que tienen en común todos los cristianos es que: al ellos creerse que están bien, compadecen a todo aquel que no piensa como ellos.
“¡Padre! perdónalos, no saben lo que hacen.”
Hasta el mismísimo Cristo Jesus hijo del único dios verdadero, en su lecho de muerte, después de haber sido sometido a toda esa tortura, no pudo más que sentir lastima por quienes le mataban.

Pudiéramos teorizar que el primer villano real que uno conoce es el niño grande que nos hace bullying en el kínder o en la primaria. Como enemigo y como villano le tememos, luego cuando le enfrentamos vemos que es violento porque viene de familia violenta, porque sufre abuso, porque así como el usa y abusa de la violencia, muchas veces, lo hace porque él es victima de abuso y violencia, entonces al enterarnos de ello, lo vemos de manera condescendiente, le juzgamos inferior incluso, lo vemos con lastima.

El villano era un simple agente del caos, un esteriotipado malhechor que hacía el mal, sólo por el hecho de que sea mal, como el primer adversario: A Shaitan, Lucifer, Satanás: Era malo, porque así decía el guion, luego vino John Milton a humanizarlo y nos da lastima ver que el origen de su maldad no es más que una depresión por sentirse rechazado.

El villano pasó de ser una caricatura de sí mismo cuya ambición se debe a que obedece a los cuatro antiguos espíritus del mal. Luego se convirtió en un personaje complejo que cree que el fin justifica los medios, que tiene un ideal, o una razón justificable de ser, una motivación, un propósito, algunos villanos con propósito más creíble que otros, pero con un propósito.
Pero eso provocaba que uno simpatizara con el villano, que cuestionara si realmente estaba mal el villano, identificarse con el villano hasta el punto de justificarlo, seguirlo y apoyarlo.

Pero ya había dicho bastante papá Federico Bigotes acerca del bien y el mal, la moral y como lo que uno considera bueno, puede considerarse malo en otro contexto.
Pero el contexto que gobierna es la doble moral judeo cristiana capitalista imperialista Yankee, esa que está haciendo que Disney se coma la mayor cultura posible, y al ser ellos el mainstream, así como la historia es escrita por los ganadores, la moral es impuesta por la mayoría, por la mayoría de humanos salvajes incapaces de generarse un criterio propio que por su delimitada capacidad intelectual, merecen ser domados como las bestias rumiantes que son. No hay diferencia si van los domingos a misa, los sábados a terapia, o los viernes al cine. Al final esos rapaces requieren de su dosis de pensamiento imperativo impuesto de manera externa; de lo contrario andarían comiéndose entre ellos, y muy probablemente comiéndose a uno de nosotros, como muchos de esos parásitos ya lo hacen de todas maneras.

La moral Disney antiviolencia, victimizante supresora de todo lo que no sea PC, propulsora del servilismo abnegado, ve con malos ojos a cualquier tipo de villanía, desde las que refleje sus errores del pasado, así como cualquier otra que profese el pensamiento inquisitivo; por eso Disney hizo que Dr. Doom se rindiera, y aunque Disney no controla time Warner, aún. Ha sabido posicionarse más allá del mainstream, por lo que Warner modificó su película Justice league a que se asemeje más a su competencia los Avengers, porque eso es lo que quiere el público, es lo que vende: Disney es lo más vendible, seamos como Disney.
Y si Disney aun no lo ha comprado, no será necesario pues su tarea ya esta hecha, la competencia comienza a imitar a Disney para mantenerse a flote, unificando así una moral presbiteriana puritana que no concibe a los anarcos, que no puede creer que exista una persona amoral que no tenga noción del bien y el mal, que no tenga un ideal lo suficientemente noble por el cual pueda llegar uno a cuestionar si vale la pena o no, matar para conseguir ese ideal. Entonces el villano pasa de ser un personaje tridimensional, complejo, con capas de maldad interconectadas con capas de bondad, misericordia, deber, o cualquier virtud o valor que pudiera uno llevarlo a empatizar con el villano; a ser lo contrario: el villano tiene que forzosamente ser una víctima, un paria, un marginado, un niño violado y violentado que debido a eso terminó matando y cociendo gente boca con ano, para que le miremos por encima de los hombros: “perdónalos, no saben lo que hacen.”

De esta manera la moral se vuelve a reforzar sobre si misma al convertirse en presuntuosidad católica donde lo que sea en contra de mis creencias está mal, y lo que está mal es inferior, y así como la moral católica se impone como la norma, de la misma manera el psicoanálisis freudiano caducado, obsoleto, también a ayudado bastante a forjar el consenso general:
El villano no es malo, está deprimido, pobrecillo.

No se habla, ni se retrata ya a villanos que escogen el camino del mal, como un fin justificable, ni como una ambición desmedida, ya ni hablar de alguna virtud corrompida y prostituida. Ahora todos los villanos son víctimas, toda la maldad en general, viene de una depresión y una violentación al sentimiento de rechazo; como Butters cuando tomó el alias de profesor Caos.

Y yo al igual que el profesor Caos, le declaro la guerra a la humanidad, no porque me hayan violado de chiquito o porque mis padres se hayan divorciado. He conocido gente con infancias muchísimo más culeras, y sin embargo son ciudadanos ejemplares. De la misma manera al no tener traumas ni ambiciones. Yo me enorgullezco de haber tenido una infancia normal, sana y sin abusos.
Y aun así con todo esto, sigo queriendo acabar con la humanidad entera, porque son los humanos los que no saben lo que hacen, y no creo que merezcan ser perdonados por esa ignorancia.
Son los humanos que obedecen sus moralismos intercambiables los que me causan lastima; incapaces de concebir más allá de lo que les digan que está bien o está mal.
A esa gente que no logra concebir que hay gente “mala” que disfruta con el sufrimiento ajeno, gente “mala” que sólo quiere ver al mundo arder. Gente ególatra que al saberse más capaz que los demás, decide humillarlos al presumir sus superioridades.
Pero si la competencia directa de Disney, tanto la rivalidad de DC y Marvel, así como la monopolización, tanto de Time Warner como de Disney, ha hecho que el payaso villano más famoso del mundo, cuyo origen ambiguo es uno de sus mayores atractivos, se haya convertido, por los mismos creadores de dicha película. En un simple niño buliado que decide hacer bullying de regreso, vengando su rechazo púber contra el resto del mundo.
No será necesario que Disney compre a Warner, si Warner ya está cambiando para parecerse a Disney…
Pero todo eso se tocará a fondo cuando se revele al mundo la conspiración Poodle con todas sus especificaciones perturbadoras.

Por lo pronto sólo quiero utilizar este medio para hacer una especie de difusión, generar consciencia y manifestar que existe.
Que existe maldad justificable, que existe violencia, abuso, villanía o anarquía no justificable, no entendible. Que hay, que existen seres que creen que no están mal, sádicos y tiranos que disfrutan el infligir daño. Hedonistas, abusivos patanes y ególatras que se creen mejor que uno al grado de abusar.
Que no todos estamos deprimidos, que habemos muchos que no somos felices estando amargados, y que estamos hartos de que vengan a aplicar su diagnóstico freudiano intentando justificar nuestra maldad con un trauma de la infancia.

Si es cierto que un mecanismo de defensa y respuesta emocional racional, hacen que la tristeza se convierta en odio para poder superársele, las etapas del duelo, el síndrome de novia despechada, y la depresiva resignación laboral de clase media trabajadora que en lugar de deprimirnos y tirarnos al drama y no hacer nada más que llorar, nos hace transformar ese dolor en odio hacia al patrón, odio hacia el sistema capitalista neoliberal infestado de intermediarismos, que, como dije anteriormente: el odio es pasión, es ambición, el odio canalizado y dirigido es un arma pragmática mucho más útil que la pusilánime angustia.

Para concluir quiero repetir de nuevo y redundar otra vez, como es usual:
El villano no siempre es una víctima, y no se supera el miedo al malo con condescendencia, al contrario, miro con condescendencia a quien no escribió un villano con otro origen menos patético y menos victimario
Miro con condescendencia a quien quiere interpretar la maldad como producto de la victimización
Y amenazo desde ahora y en delante:
A todo aquel que mire mi maldad con condescendencia, le mostraré la verdadera maldad y la más violenta violencia inimaginable hasta que sienta lastima de sí mismo por haber tenido la presunción de no creer que mi maldad pueda hacérsele padecer hasta que me adore como su dios.

A la gorda no le gustó que le dijera gorda

Si me hubieran preguntado hace 10 años, cuando empecé a escribir, que algún día tendría que justificarme antes de dar mi argumento, y que tendría que redundar mi opinión pleonásticamente en especificar específicamente que mi opinión es mía y es simplemente una opinión. Obviamente me habría parecido risible. Lamentablemente la burla sátira es el único consuelo que nos queda cuando el mundo terminó por irse a la mierda y comerse a sí mismo. Porque lo gracioso es que actualmente, antes de dar mi argumento tengo que recordarles que se trata mera y exclusivamente de mi más humilde y personal opinión subjetiva, únicamente.
Más allá que pueda evidenciarla con argumentos, tesis, estudios, estadísticas y hasta comprobarle irrefutablemente mediante el método científico. Aún así, seguirá siendo mi opinión, porque a los cristianos no les va a importar nada, más que su derecho a su fe, invalidando todas y cada una de las pruebas o argumentos como opiniones, imponiendo el respeto del libre albedrio.
Porque a la gorda no le gusta que le digan gorda, porque a pesar de que esa gorda está gorda, y la palabra gorda la describa a ella con toda su gorda gordura, y objetivamente sea correcto describir a una gorda con el adjetivo calificativo de gorda; su subjetividad se impondrá a la realidad misma, porque nos han vendido la idea, nos han educado a que nuestra opinión es igual de importante; por más absurda, irreal, ilógica, disparatada, inverosímil, e incluso, estúpida que sea, es igual de valida que el resto de opiniones. Como si al creerme dios pueda imponerles que ustedes me crean dios porque si no, ustedes son los retrogradas intolerantes discriminadores.
Ya que, si no me creen eso de que soy dios, les voy a decir que yo siendo un sujeto con pene y cromosomas X y Y; soy hembra en realidad, sin importar que el DSM me diagnostique objetivamente como un trastornado, la ley se ha modificado para legalmente poderme cambiar de ser un sujeto a ser una hembra.

Pausa apologética para especificar que puedo no considerar todo lo que diga el DSM como objetividad concreta, pero utilizo el ejemplo porque en consenso estadístico global, el DSM es la máxima autoridad aceptada para decidir si tengo o no tengo un trastorno. Continuemos:

Entonces con la idea de que mi libertad termina donde empieza la libertad del de al lado, el gobierno japonés suprime mi derecho a la muerte lenta, dolorosa y cancerígena de mis cigarrillos al negarme el derecho de fumar al aire libre en su territorio.
Porque la realidad misma ya no puede ser descrita, mucho menos interpretada en objetivismos como que el agua moja o el fuego quema. Porque ahora tenemos derecho a ofendernos, y si vienes y me dices que la mancha de humedad en la pared no tiene la forma de la virgencita sino la de una jugosa vulva, mi realidad subjetiva peleará con tu realidad subjetiva, y se pasará por los huevos la pareidolia argumentando que nada es especifico y todo es interpretativo y subjetivo.

Claro que puede entenderse y hasta cierto punto, justificarse, dentro de la coexistencia pacífica: el respeto al derecho ajeno es la paz. Pero cuando reconocemos que el imbécil de al lado, por el hecho de ser el prójimo, tiene los mismos derechos que yo, y por ende su opinión es igual de importante que la mía. Aunque objetivamente pruebe, y se compruebe que la gorda está gorda, y el uso del adjetivo calificativo gorda fue meramente descriptivo, esa gorda en su subjetividad tiene todo el derecho de ofenderse por yo haber usado objetivamente el adjetivo calificativo gorda para describir la gordura de esa gorda.
Es en ese mundo donde actualmente vivimos.
Pero reitero y repito: Esa es meramente mi más humilde y personal opinión subjetiva.

Todos son pendejos menos yo

Lamentablemente no vivimos en un mundo feliz escrito por Huxley donde el lenguaje y el uso de la palabra sea primordialmente lógico, pragmático, utilitarista o descriptivo. Por el contrario: vivimos en un mundo donde la palabra se usa más en un sentido emotivo, simple ejemplo: la palabra ”Perdón” puede bien denotar cortesía en voz pasiva, o bien, por el contrario; en voz asertiva suena a un reto o un reclamo.
Pudiera sonar hilarante el cómo hemos llegado a este punto, ya que pudiérase pensar que la palabra se originó en un sentido lógico, o abstracto, ya que muchos animales, en la actualidad pueden expresar sus emociones por el tacto, el movimiento o las acciones, piensen en la cola de los perros, o los ratones ofrendados por los gatos.  En cambio, aunque hay emociones ambivalentes, y sensaciones dicótomas e incluso difíciles de expresar; no hay idea, sensación, emoción ni sentimiento que no se pueda expresar con palabras, si no pregúntenle a los poetas, psicólogos o filósofos.
O de plano, échenle una ojeada al diccionario alemán.
Y, aun así, uno está expuesto a ser malinterpretado por el receptor.
Pero como ya dijimos antes; la subjetividad vence a la objetividad porque la gente decente tiene derecho a ofenderse. Y aplicamos aquí el argumento ad populum y resulta que los licenciados en recursos humanos, como siempre; diagnosticando los dramas y berrinches como traumas patologías y trastornos, terminan llamándonos anos de hamburguesa a la minoría que entendimos textual la instrucción textual e hicimos lo que quisimos cuando ella nos dijo que hiciéramos lo que quisiéramos.

Estoy al tanto que el asperger ya no forma parte independientemente por sí en el DSM, ahora es un subgrupo de autismo, lo que vienen aquí a confirmar aún más mi punto.

¿Qué clase de mundo enfermo, pervertido y depravado es este en donde una frase tiene que ser tomada en su antonimia de acuerdo con el contexto emotivo?
Y el inepto emotivo es uno…
Aunque se entiende la justificación de la jurisprudencia, la democracia y el esnobismo, al final de cuentas la interrelación de congéneres debe ver por el bien común de la mayoría, la supervivencia de la especie misma desde la evolución darwiniana se basa en subirse todos al mismo tren.
Pero no todo funciona para todos, y la paradoja de ser de la minoría resulta en la falsa autonomía ególatra de creer que todos son estúpidos menos yo.

Creerse que uno está bien, es peligroso: como el misandrismo, la xenofobia, o el cristianismo. Y hablando de cristianismo, al menos Cristo rey redentor salvador hijo de dios padre todo poderoso creador universal omnipotente omnisciente y omnipresente, en todo su esplendor y misericordia nos dio la clave para poder soportar a los pendejos:
Del evangelio del apóstol San Lucas, en su capítulo 6, versículo 29:
“Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra”
Que en todo el estilo clásico y contradictorio de la mismísima biblia, viene a contradecir a la ley del talión.
Del antiguo testamento en el libro del éxodo, en su capítulo 21, versículo 24:
“Ojo por ojo, diente por diente.”

Tomemos un minuto de oración interior para decidir si nos ofendemos por los pendejos o los pendejeamos.

Que dicen que hacerle caso a un pendejo es engrandecerlo, que las palabras se las lleva el viento, que el sabio calla y el ignorante grita, que tomes la crítica de quien viene… pero ya hemos demostrado que la mayoría están pendejos, y muchas veces el jefe está pendejo, el jefe del jefe está más pendejo, hay más policías pendejos que policías competentes, maestros pendejos en las escuelas, y ni se diga de los políticos que dirigen el mundo….

La virtud debería ser más fuerte que el defecto, por eso la tolerancia debería tolerar a la intolerancia, la fuerza más fuerte es la resistencia para no amargarse por cada pendejo que se topa uno en el día a día, uno tras otro más pendejo que el anterior. Por salud mental deberíamos optar por poner la otra mejilla, y tener la humildad condescendiente de rebajarse al pendejismo del jefe para educarlo y hacerle entender que su proceso es innecesario y podemos mejorar el trabajo al trabajar menos.
Pero el pendejo no va a entender, y en su pendejismo se va a ofender, y aunque tu propuesta técnica, lógica, objetiva y justificable haya sido presentada sin palabras altisonantes y sin ningún reducto ad hominem, el pendejo del jefe se va a ofender por que en su pendejismo subjetivo; él cree que tú te estás insubordinando al pretender intentar sugerir un plan de mejora…

¿Y que tal si hay una tercera opción?
¿Y si escogemos no escoger?
El nihil.
No discutimos con el imbécil, porque no va a entender, no le podemos enseñar a volar a un perro, y no tenemos porque poner la otra mejilla si no queremos.
El nihil: retirada táctica, “doble no te tiro”, decíamos en las canicas, “paso”, decimos en el domino. Entonces no le digo nada al jefe, no mejoro el trabajo y no sigo soportando el trabajo, entonces mandamos a todos los pendejos a la verga y quedamos solos, creyendo que todos están pendejos menos yo.
Pero felices.

Tacos de Cáncer

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Edward Bernays, el sobrino de Freud convenció a las hembras de fumar para desafiar al patriarcado opresor, a partir de entonces, la mercadotecnia y la publicidad cambió de ser un consumo de necesidad a un consumo de deseo, y tiene sentido, pues muy pocos tendrían necesidad de morir lenta y dolorosamente de cáncer por fumar.
Pero uno desea fumar.

A muchos les vendieron la idea, que fumar es de machos, que fumar es de gente refinada, que fumar es de adultos, creía yo cuando niño…
Incluso hay muchos adictos o consumidores de otras sustancias que rechazan el cigarrillo, basta con ver los argumentos de un marihuano; la marihuana se utiliza para tratar el cáncer, y el tabaco causa cáncer, pero lo más común: el tabaco no causa ningún beneficio que valga la pena su adicción o sus riesgos a la salud, dicen ellos, así como también decía Mark Renton al hablar de la heroína, y consciente de sus efectos dañinos:
“No estamos pendejos, sabemos el daño que causa, pero se siente tan bien…”
Algo parecido decíamos nosotros con: Puedo vivir sin eso, o puedo vivir con eso. O al aplicar la regla T de pros y contras y medir la diversión del alcohol en contraste con el malestar de la cruda y evaluar si vale o no la pena el placer por el dolor, como el sexo anal, supongo.
Todos los adictos o los hedonistas alguna vez evaluamos esa T y concluimos si seguimos dañándonos o no, como dijo Mark, no estamos pendejos.
Somos débiles, que es muy parecido, porque puede que digamos ya no quiero, pero no puedo dejarlo. Y es ahí cuando empezamos a hablar de dependencias físicas, reacciones químicas, patológicas, psicosomáticas y demás síndromes de abstinencia.
Pero antes de eso, me gustaría empezar defendiendo los beneficios o de los placeres que nos da el cigarrillo, más allá de las ideas psicológicas que nos vendió el consumismo, sino de lo que sentí yo, al fumar, las razones por las que yo fumo, y también, confesar que también soy de esos débiles como los  acabo de llamar, porque independientemente de que me hayan vendido  querido convencer  con que el macho sombrerudo botudo y bigotón montando a caballo, o la fiesta divertida, o el intelectualismo refinado y soberbio por asociación a Albert Camus, Sigmund Freud y demás intelectuales o intelectualoides con sus fotos y sus cigarros en sus manos, o la rebeldía de hacer algo prohibido o sentirme adulto apenas me salió un vello púbico; el hábito, o vicio del cigarro lo tomé de lleno ya de viejo, a mis 19 años, para ser exacto,  y entonces probé y conocí sus beneficios, porque sí suprime un poco el hambre cuando uno es pobre o anoréxico, o ambas, porque el inhalar humo cancerígeno quita el sueño: ideal cuando tienes que aguantar el turno nocturno en la fábrica multinacional explotadora cuando no dormiste porque durante el día hay que ir a la escuela.
Y la verdad es que al principio si quitaba el estrés y relajaba.
¿Cigarro después de follar? Delicioso. ¿Cigarro después de comer? Excelente postre que llena ese hueco del que se aprovechan los otros malos hábitos y las otras sustancias como el azúcar que no genera cáncer, pero genera obesidad que genera diabetes. Además, gordo no me veré bien, y fumando me veo serio y refinado. Pensábamos en aquel entonces.
Leí alguna vez que la relajación del cigarro no es provocada por sus sustancias sino por la acción de inhalar y exhalar, y especialmente por el hecho de pausar la cansada jornada de trabajo, y el salirse y darse un break. Pretexto que puedes aplicar hasta en la cena con los suegros, o después del cagadón del profe o del supervisor, o incluso darte el break en la pelea para no cagarla y tomar una mejor decisión; salirte a fumar un cigarro para evaluar si te convienen o no los miles que te ofrecen por firmar la renuncia, o salirte a echar el cigarrillo y pensar bien en lo que le vas a decir a tu pareja, o a tu tía cuando pelean por los terrenos de la abuela.
O esconder el olor a borrachera con olor a tabaco cuando llega uno al trabajo.
Y digamos que si es cierto que la acción es lo que provoca que psicosomáticamente uno sienta bien el humo cancerígeno para que siga fumando y siga sintiendo bien, por asociación; la muerte lenta, dolorosa y hedionda, pero así mismo, es mucho más fácil que mis suegros acepten mi hediondera a tabaco y mi debilidad a mi adición, que acepten que quiero salirme por  no querer seguir aguantándolos, que simplemente acepten que no los soporto y que tengo que salir unos minutos porque si permanezco escuchándolos tan solo un segundo más voy a explotar y gritarles todo lo que siento, que por simple educación me callo. Hipocresía social aceptada…

Y en su momento los beneficios valían la pena, a mis 25 años no me importaba ni pretendía vivir más de 50 o 40 años…  Me importaba más salir de mi cubículo de metro cuadrado donde había pasado las ultimas 4 horas escuchando uno tras otro a un pendejo cada vez más pendejo que el anterior insultarme y exigirme que procesara sus quejas. ¡Ah! Trabajar en servicio al cliente le forja a uno el carácter, al menos pagaban bien y era más fácil poner mute en el teléfono y aguantar su pendejez que aguantarla en persona, o aguantar a los pendejos de los compañeros.

El tabaco, el cigarrillo, es de las drogas más dañinas y adictivas que he conocido, la única con la que he tenido comportamiento extremo de abstinencia; no me enorgullece decir que he buscado en el cenicero alguna colilla que aun tenga una o dos fumadas. Y aunque tampoco me enorgullece, si me agrada poder drogarme y hacerme daño en vía publica enfrente de todos, de manera legal, y aunque me vean como un hediondo drogadicto más que se destruye así mismo, aun así, aun así: Creo que es de las drogas más aceptadas socialmente, si no es que la más aceptada, quizás segundo lugar, debajo de los fármacos, especialmente los de grado psiquiátrico, que, dicho sea de paso, y sin ahondar en el tema, existen fármacos que tienen daños colaterales igual de dañinos, no le veo mucha diferencia a fumar para reducir la ansiedad con ello causarme cáncer, a tragar ritalín para no encabronarme y con eso terminar como un zombie sin voluntad e infeliz.

Y hablando de la ansiedad:  El cigarro si me quitaba la ansiedad, luego me provocaba ansiedad estar sin fumar, luego me daba más ansiedad cada que intentaba dejar de fumar.

Claro que sería fácil culpar a los químicos adictivos y barbitúricos de mamarle la colilla al camello.  Pero culpar a la droga por lo que hace uno cuando se droga, pero eso es de alcohólicos apocondriacos que no aceptan su culpa y aceptan que su vida es ingobernable y que una sustancia puede más que ellos, como aceptar que metí mis manos al cenicero y busqué de una por una todas las colillas cuando mi vida era ingobernable y solamente un poder mayor a mí podría hacerme dejar el vicio.
Por eso dije que son débiles, no que están enfermos, y por eso me declaré débil, porque no he podido dejarlo. Pero no por esa debilidad y pusilanimidad voy a decirme enfermo y lavarme las manos culpando a la sustancia. Tampoco soy tan débil.

Es muy común ver que una persona encabronada, estresada o ansiosa se le baje al menos un poquito al salirse a echar un cigarrito, más allá de que los efectos sean psicosomáticos, químicos, o psicosociales, el efecto de relajación obtenido por la ingesta de humo cancerígeno es real, independientemente de la causa, sobre todo en  los drogadictos en abstinencia, porque la manera más fácil de dejar una droga o una adicción es cambiarla por una más sana, como los vigoréxicos, o los alcohólicos renacidos en cristo que se atiborran de café y cigarro.
¿Y si uno quiere dejar el cigarro? ¿Por qué sustancia lo va a cambiar uno? El cigarro es a las adicciones como la masturbación a la lujuria; el consuelo que tiene uno cuando no consigue lo que realmente desea.
¿Qué me queda si quiero evitar ese cáncer?  ¿Aprender a no estresarme, no encabronarme, ser paciente, tolerante? ¿En este mundo? ¿De verdad?

Tampoco estoy pidiendo consejo ni respuesta, pero si nace compartirla, con gusto presto oídos.

Lo más gracioso, y lo que siempre hemos usado para justificar nuestro vicio autodestructivo, es que tenemos derecho a la muerte y que lo más triste es que vivir en esta cochina ciudad, en esta sociedad moderna, en este mundo urbanizado, es que la probabilidad y estadística señalan, comprueban y confirman que respirar este cochino aire contaminado es causante de enfisema pulmonar obstructivo crónico, al igual que el cigarro…

Y hablando de probabilidad y estadística: fumar puede causar cáncer; puede, no necesariamente significa que efectiva e inevitablemente lo cause, puede que sí, tanto como puede que no. La moneda gira en el aire, y regresando a la probabilidad: puede que tenga un 99% de morir de cáncer, ¿pero qué tal si ese 1% soy yo fumando toda la vida? ¿Y qué tal que soy de ese 47.5% de pacientes de cáncer de pulmón que no fuma por vivir en esta cochina ciudad? Entonces tendríamos que hablar de comer sano, dormir sano, respirar sano, y de nuevo a no estresarse y no encabronarse, y todas esas cuestiones que de aceptar nos sentiríamos como aceptar que el mundo está bien.
Es en ese grado de adicción donde parece igual de doloroso vivir en un mundo sin fumar que vivir con cáncer, porque ha sido igual de doloroso vivir unos días sin fumar.
Supongo.

Hipocondría emocional

Con esto no pretendo desmentir o demeritar los padecimientos, pero basta con una breve definición de ellos para adjudicarlos y justificar su mediocridad e inmadurez emocional
No tienes ansiedad, tienes indisciplina y te falta auto control
No tienes depresión, Eres pusilánime
No eres bipolar, eres volátil
No tienes estrés, eres intolerante
No tienes TOC, eres quisquilloso
No tienes TDAH, eres egoísta
No tienes asperger, eres maleducado
No se trata de trastorno de pánico, se llama cobardía
No son fobias, son miedos
Inversamente; hay casos dónde si se presenta un padecimiento psicológico y en lugar de tratársele se le pretende justificar con diversidad:
No estás atrapado en el cuerpo del género sexual  contrario, tienes trastorno de identidad de genero

Correas espaciales marcianas

 

Ana corría despavorida, apenas si pudo escapar de los carroñeros. La pobre llevaba un raspón en la rodilla derecha, nada grave, pero si lo suficiente para ralentizarla, encima de todo eso; llevaba cargando a la pequeña Anita de apenas 3 añitos de edad.
– ¡Tira a la niña y te dejaremos ir!
Alcanzó a escuchar a los carroñeros que le seguían cada vez más cerca cuando dobló en la esquina de una oscura callejuela. Pero jamás se atrevería a dejarla. No porque no confiara en ellos, sino porque era uno de los dogmas de su comunidad, por humanidad.
Not just human, but humane
– Recitaban siempre en la comuna antes de dormir todos apilados apara poder soportar el frio.

Encontró una puerta entreabierta en lo que otrora fuera una casa, la callejuela la había llevado a lo que parecía fue alguna vez un fraccionamiento, un gheto de clase media baja, casas pequeñas apiladas compartiendo muros y encimándose unas con otras, todas homogéneas, indistintas entre sí. Decidió correr el riesgo y esconderse ahí, aunque fuera por un rato; seguramente los carroñeros que les perseguían no sabrían en cuál de las 200 o 300 casas se escondió, y confiaba que, si guardaba silencio y se escondía en la oscuridad, quizás se cansarían de buscar y se retiraran. Casi estaba amaneciendo y la pequeña Anita suspiraba a punto de soltar el llanto. Resignada entró.
Al cabo de lo que tanteó fuera una hora escuchó que se cansaban y se marchaban, unos minutos después, cuando casi caía rendida dormida, escuchó que uno de ellos daba un rondín en silencio, la pequeña Anita ya dormía, apretó los dientes y la respiración, el último carroñero se fue.
Decidió esperar otra hora más, o al menos eso pensó, al final el cansancio la venció y cayó rendida engarruñada de la pequeña Anita.

El olor de un humo condimentado y sabroso llegó hasta la diminuta casa, Anita abrió los ojos y seguida por la curiosidad infantil, el brillo del sol y el hambre que sentía, se paró a seguir el olor, apenas si hablaba lo más básico y primitivo, pero en su pueril raciocinio, al ver a su hermana mayor dormida creyó que sería prudente dejarla descansar. Salió de la casa, enfrente en lo que alguna vez fuera un área infantil, se encontraban los roídos fierros de lo que hubieran sido juegos infantiles, y como por instinto infantil, si es que existe algún lenguaje universal para la diversión, Anita corrió hacia ellos, no había pasto ni maleza, Anita nunca la conocería, había crecido en un mundo seco y desierto, paramos yermos y aire espeso de polvo arenoso, pero por encima de eso estaba el humo, el humo condimentado que olía bien,  olía a carne asándose.
Al acercarse al humo que provenía de los juegos, Anita se detuvo al ver a dos jóvenes, quizás unos 20 o 30 años, que pudiera saber ella a su edad: eran adultos, gigantes extraños para ella, pero lo suficientemente familiares para reconocerlos como proveedores, como seguros y confiables. Los adultos cuidan de los pequeños, su infantil lógica le dijo, los adultos dan comida, y aquí huele a comida, hubiera dicho de haber podido expresarse. Se acercó sonriente.

Eran dos carroñeros: vestían botas de pieles secas y rígidas, curtidas artesanalmente, pantalones y camisas de manta, lona o mezclilla, ambos con improvisados goggles rayados y manchados, pañuelos en las bocas y pañoletas en la cabeza, rudimentaria necesaria para vivir de nómadas en aquellos llanos arenosos. Se voltearon a ver justo cuando uno se agachaba y se bajaba el pañuelo para prender un cigarrillo, el otro le tocó el hombro instándolo a voltear. Ambos sonrieron mientras sus ojos se abrían lo más que el sol de la mañana les permitía.
el del cigarro hizo una seña al otro, quien caminó dos pasos más para atrás y volteó la carne en el improvisado asador en medio de las dos resbaladillas. El que quedó sacó un espejo y lanzó el reflejo a la pequeña Anita, esta se acercó sonriente mientras el otro regresaba con un pedazo de carne recién cocinada. Ambos se hincaron y ofrecieron la carne a la pequeña niña, ella la tomó y mordió ferozmente, uno le removió el cabello tiernamente y los tres reían mientras la pequeña Anita comía.

Ana despertó asustada, al ponerse de pie se golpeo la cabeza, se había escondido debajo de las diminutas escaleras de la aún diminuta casa, al notar la ausencia de la pequeña infante ahogó un grito con ambas manos e intentando calmarse revisó sus alrededores mirando en silencio. No la encontró. Sus lagrimas corrieron en silencio por sus mejillas mientras se aferraba a no sucumbir al pánico, alcanzó a ver que, en la fachada de la casa, junto a la puerta abierta había un hueco de lo que hubiera sido una gran ventana, se acercó a gatas intentando no ser vista, y al mismo tiempo queriendo ver hacia afuera. Al llegar al ventanal escuchó la voz de un hombre que le hizo caer sentada aterrada.
– ¡Tranquila hembra! No te haré nada, por ahora. – Dijo amenazante pero calmado, al mismo tiempo que daba un cuarto de giro para dejarse ver de lado, su sombra cubría a la pobre Ana quien tambaleaba para ponerse de pie.
-No tienes a donde ir, esta es la única salida. Dudo que puedas brincar la barda del patio de atrás, tengo dos muchachos allá esperándote, tu sabes: por si acaso. Además, para asegurarme: tenemos a la niña. Descuida, está bien, aún vive, por lo pronto…
Ahora ven muchachilla, que, viéndote con la luz del sol, no te ves nada mal niña bonita.
Ven acércate, de seguro tienes hambre.

Hizo exagerada reverencia doblándose un poco y extendiendo la mano que tenía una pistola que no estaba vieja ni oxidada, al moverse a su izquierda Ana logró vislumbrar detrás de él a unos 15 metros o menos: la pequeña Anita comía sentada en sus piernas mientras los otros dos vigilaban como dos perros que cuidan a una cría.

Ana aspiró profundo intentando dejar de llorar, alcanzó a oler el humo y lo reconoció como olor a carne, sus ojos se abrieron aún más al  adivinar lo que seguía, su mirada suplicante encontró la del tercer carroñero, este entendió y con mirada sonriente contestó de regreso asintiendo con la cabeza, hizo seña de acercarse con su dedo índice aun con la pistola en mano.
Ana se puso de pie y se acercó, su amenazante enemigo sacó un cigarrillo y arrastró un viejo asiento trasero de auto recargándolo justo en el ventanal, se sentó dándole la espalada y levantando la mano por encima de la cabeza hizo seña de que se acercará.
Ana midió las posibilidades, quizás no le habían visto los otros, quizás no había nadie atrás, pero el dolor de la rodilla  se tornó más intenso al caminar, quizás pudiera escapar, difícilmente, aunque casi imposible que alcanzara a llegar ilesa con la pequeña Anita, mucho menos salvarla y escapar juntas. Tragó saliva y temblorosa quedó al marco de la puerta, volteó a su lado y el tercer carroñero estaba ahí sentado fumando, volteó hacia la pequeña Anita, a quien convenientemente la habían colocado para darle la espalda, seguía sentada. Los otros dos la vieron y asintieron, uno de ellos se colocó discretamente entre ella y Anita, el tercero sentado junto a ella se hizo a un lado y con palmadas en el asiento la invitó. Ana se limpió las lágrimas y tartamudeo:

-P-p-por favor, s se los suplico…. La, la, la pequeña…
-Tranquila chiquilla. – Dijo el otro. Acto seguido lanzó un silbido, los otros dos voltearon y asintieron, a cada lado de la casa llegaron otros dos, cada uno con un rifle en ambas manos, voltearon a verles y luego a los otros en el asador, el del lado izquierdo lanzó unos besos a la despavorida Ana, resignada se dejó caer en el viejo asiento de auto.
– ¡Pero mira nada más mis malos modales! Una disculpa honorable y bella dama, ni que fuéramos animales, como ustedes.  Me presento mi estimada. Mi nombre es Miguel. ¿Tiene usted algún nombre de pila por el cual pueda dirigírmele?
-A- Ana. – Contestó y lanzó un suspiro.
-Ana… Ana, Ana, Ana. ¡Qué bonito nombre! ¿Sabía usted que alguna vez hace muchísimo tiempo Ana era una unidad de medición? No recuerdo de qué, pero creo que era una medición. Algo así me dijo mi abuelo.
– ¿Y la niña?
-Tranquila, no sufrirá.
-Pero… entonces…
– ¡Sh! Dije que no iba a sufrir, pero vinimos a hacer lo que vamos a hacer. Tenemos una planta, todavía hay algunas que crecen, con muchos cuidados, pero crecen, la va a poner a dormir, se la pusimos en la carne. Es muy pequeña, no queremos que se asuste o que llore, dicen que su carne se pone dura y sabe mal si mueren violentamente, además es tan pequeña… no somos salvajes, no somos animales como ustedes veganos. Sólo ejercemos nuestro derecho evolutivo que tenemos por nacimiento, somos humanos, podemos comer otros animales, además por estos rumbos escasean las carnes. O acaso alguna vez has visto tu algún otro animal que no sea humano, de seguro no has visto ni una sola rata en toda tu vida.
-Teníamos un perro, algunas veces cazó algunas ratas, pero se murió, igual que el resto; problemas respiratorios, primero tosía flemas, luego sangre, luego dejó de respirar en un violento ataque de tos, como todos los viejos.
Además, siempre nos las hemos ingeniado para tener plantas, teníamos un huerto completo en la azotea del edificio donde vivía mi comuna.
– ¡Oh! Lo sabemos Ana, otros muchachos están allá con tus hermanas y hermanos, dejamos a algunos vivos para que sigan trabajándolo, la comida aquí es escasa, y unas papitas o unos tomatitos no nos caerían nada mal. ¿Has probado la carne con chile? Mmm
Pero ¿qué digo? ¡Claro que no la has probado! Discúlpame. Cambiemos de tema:
¿Es cierto que allá donde vivías, los animales veganos se reproducen constantemente entre ustedes y todos son considerados hermanos y hermanos?
-No. –Ana contestó molesta pero resignada, muy a pesar de todo se sintió halagada que le preguntaran de su vida y sintió que si iba a morir en ese momento, bien valía la pena, al menos contar su historia, de cualquier manera ya no tenía hogar ni familia, ya no tenía nada porque vivir.
–Teníamos un padrino; se llamaba Jesús, él era el único que se apareaba con las jovencitas, todas éramos de él, y los hijos eran hijos de todos, los demás hombres trabajaban en protegernos, en el huerto, en enseñar a los no tan pequeños, nosotras también aprendíamos, y nos encargábamos del hogar, aunque desde los trece nos embarazaba nuestro padrino Jesus, aunque yo nunca fui de sus preferidas, me embarazó cuando tenía 16, de ahí nació la pequeña Anita. Había otras que eran más lambisconas con el padrino, algunas noches pude ver que se iban con él, a mí nunca me importó, me embarazó porque dijo que si me hacía más vieja me iba a dar cáncer de pulmón como a todos, apenas tengo 20 años y ya empiezo a toser a veces.
No sé si yo tenga algo mal en mi cerebro, quizás porque una de mis madres me dio demasiada leche de humana, siempre me decían; nos destetaban estrictamente al cumplir el año, decían que a esa edad ya no debemos de consumir producto animal, aunque, y eso aun lo recuerdo; yo me escabullía e iba con madres que no me conocieran para tomar más leche.
De cualquier manera, la pequeña Anita siempre fue mía, y a pesar de que era de toda la comuna, siempre fui yo quien la procuró más, estuvo dentro de mí por nueve meses, es mía, y no importa lo que me dijeron toda mi vida, es mía.
-Quizás es porque te embarazaste a los 16 y no a los 13 como tus hermanas, entre más mayor, más se marca su instinto materno. Pero la pequeña Anita ya no es tuya, ahora es nuestra.
–Dijo mientras le apuntaba a la cara.
Ana rompió en llanto con sus codos en las rodillas y sus palmas en la cara.
– ¡Tranquila bonita! No llores, de todos modos, es tu culpa, es culpa de ustedes lo que les vamos a hacer, cada quien escoge su propio destino.
Sí ya sabías que vivías en un mundo lleno de carroñeros como nosotros ¿por qué no te uniste con nosotros, como otros de tu calaña? Bueno, a lo mejor es culpa de tus padres, o tu comuna, por educarlos de esa manera. Decía mi abuelo que cuando le inculcan a uno ciertas ideas, es muy difícil que, al crecer, uno crea en lo contrario. Pero mira. -Sacó un cigarrillo y lo ofreció. – toma, fuma, relájate un poco, no quisiera que murieras triste.
– ¿Por qué haces esto? -Preguntó Ana muy seria secándose las lagrimas y sin tomar el cigarrillo.
– Porque me gusta fumar, me relaja y me calma, creí que te causaría lo mismo, como dije, no somos salvajes como ustedes, además no me gustó verte llorar.
-No me refería al cigarrillo, me refiero a tu amabilidad. ¿Por qué eres tan amable? -Tomó el cigarrillo y el acercó fuego para encenderlo.
– No lo sé, tal vez también porque no crecí junto con todos, en nuestra colonia somos más desorganizados en algunas cosas, somos nómadas, no tenemos lugar fijo, vamos vagando carroñando lo que encontramos, a veces encontramos sujetos que se nos unen, nos convencen o los convencemos, otras veces por comodidad o por necesidad sexual robamos hembras, algunas son lo suficientemente rudas para quedarse con nosotros, sobre todo las que le hacen caso a su libido, claro que buscamos no reproducirnos. Este mundo está seco, sin vida, lo más egoísta que podemos hacer es reproducirnos como ustedes, aunque claro, si llega a pasar; un compañero carroñero ya lleva tres crías que se come con su mujer, prefieren comerlos al nacer, es más fácil supongo.
Pero como ya te dije: tengo un abuelo, siempre me ha cuidado, enseñado y hablado, en ese aspecto creo que soy igual a ti. Mi abuelo solía decir que tengo demasiada empatía.
– ¿Qué es eso? – interrumpió Ana mientras tosía un poco al sacar el humo.
– Empatía es sentir lo que el otro siente, como al verte llorar sentí tu tristeza y tu desesperación, no quise sentirlo, por eso saqué el cigarro. Mi abuelo dice que en su tiempo era normal sentir eso, hace 100 años era una característica que nos distinguía de otros animales. Se creía, decía mi abuelo, que era una cualidad innata del humano, pero tal parece, dice él, que es una cuestión de educación y no de formación, nature vs nurture dice mi abuelo muy seguido, pero lo aplica para tanto que no sé realmente en sí, a que aplica.
– Significa que hay cuestiones con las que naces y cuestiones que aprendes, nosotros conocemos ese dicho, nos educan con eso para no olvidar y no dejarnos programar por ideas radicales, y eso de la empatía nosotros la seguimos practicando, sólo que mi pueblo ya no le llama así, le llama justicia, lo que es justo, lo que debe de ser. Por eso respetamos a todos los animales y no los comemos.  Not just human, but humane… – Dijo en un susurro casi más para sí misma, luego inhalo otra bocanada.
– ¿De verdad respetan a todos los animales? ¿también a los insectos?
– Ellos forman una parte importante del ecosistema, o de lo que fue antes. Bajo tierra muchos surcan túneles por donde fluyen el agua y las raíces para que las plantas, nuestro alimento, crezca más grande, más nutrida.  Así como las pocas abejas que quedan y polinizan las flores, aunque en mi comuna si consumimos algunos insectos, como los chapulines, el padrino Jesus y el comité de señoras mayores, quienes son la máxima autoridad, dicen que está  bien comer insectos, siempre y cuando sean de colonias, que no tienen mente propia y no tienen alma, por ende no son diferentes alas bacterias o los virus, están vivos pero no sienten, entonces si los comemos, eso fue lo que separó a nuestro padrino y la ahora difunda Beatriz, fueron la pareja que fundó nuestra comuna, se separaron de una colonia de veganos más grande, porque ellos no comían insectos, nos dicen que somos veganos no ortodoxos, aunque no sé qué significa realmente
– ¿Y los insectos que se alimentan de nuestra sangre? ¿A esos los dejan crecer grandes y fuertes?
– No. No somos estúpidos Miguel. Así como tampoco permitimos que ustedes los carroñeros nos coman, respetamos la vida ajena, pero no por eso damos la nuestra así nomás sin valor.
Tenemos plantas que repelen a los insectos, como la ceniza o el humo del tabaco, por ejemplo.
-Dio una bocanada y aplastó la colilla en el suelo.
¿Has oído hablar de la simbiosis mija? – dijo Miguel mientras prendía otro cigarrillo. Ana no respondió, sus ojos bien abiertos evidenciaban su ignorancia en el tema y su interés por saber más. El carroñero continuó:
– La simbiosis es cuando dos organismos distintos trabajan juntos. Hay arañas que tienen ranitas y juntas cazan insectos, o mi historia favorita: Los chapulines y el tabaco, muy ad hoc en este momento. -Sacó un paquetito de chapulines fritos y ofreció a la joven muchacha, ella aceptó tomando un puñado en una mano y comiendo de uno a uno mientras escuchaba.
Resulta, también me dijo mi abuelo, mi abuelo tiene ay 102 años. -Volteó a verla sonriente. – Que los chapulines y el tabaco trabajan juntos en simbiosis en un ciclo de vida y muerte. Supongo que sabes que la tierra se enriquece de los cadáveres y a su vez las plantas de la tierra.  -Ella asintió, el prosiguió.
– Hace mucho, mucho tiempo, cuando la tierra era aun verde y había infinidad de especies animales, había una especie de chapulines mucho más grandes, del tamaño de mi mano, incluso, no estas cosillas que comemos revueltas con una que otra cucaracha que se va escondida entre el puño. -Ana vio su puño asqueada y separando minuciosamente sacó una y luego otra cucaracha que arrojó a la tierra, tomó un chapulín más y masticando volteó a verle con cara de seguir escuchando.
– Eran chapulines tan grandes y prolíferos que se comían sembradíos completos, les llamaban langostas, como las que hay en el mar, dicen que aún hay vida en los océanos, pero como están tan contaminados quien sabe. De cualquier manera, no creo que viva para conocer el mar. Pero estoy divagando, los chapulines y el tabaco: bueno, las langostas y el tabaco.
En aquel entonces las langostas, roedores, y algunos pájaros eran tan numerosos que se consideraban plagas que se comían la siembra destinada para nuestro consumo. Solían acabar con sembradíos, pero no hablo de sembradíos como los que tenemos ahora, en aquel entonces tenían una palabra: hectárea, que significa diez mil metros cuadrados, y había sembradíos que abarcaban hectáreas. Los chapulines que les llamaban langostas llegaban como una nube y arrasaban con todo a su paso, dejando únicamente las raíces. ¿Y dónde entra el tabaco dirás? Pues como bien sabes, el tabaco tiene nicotina, altamente adictiva y altamente toxica. Pues las langostas comían tabaco, regresaban por más y comían hasta morir intoxicadas, luego las semillas en sus cuerpos crecían y el tabaco volvía a florecer del cadáver que le devoró, algunas langostas o chapulines, no morían en ese lugar, sino más adelante, y ese tipo de insectos se caracterizaba por ser nómada, como nosotros. Y fue así como el tabaco llegó a todos los rincones del mundo, en todos los tipos de tierra y en todos los climas. Al menos hasta que fue industrializado como muchas plantas en la época que llamaban moderna anterior a esta nuestra época seca.
¿Qué te parece? Bastante loco, ¿no?
– No lo había escuchado jamás, pero supongo que es un argumento con el cual muchos de ustedes nos atacan, y en el cual se justifican.
-Nosotros no hermosa, pero si las ciudadelas, fue por eso que los sacaron en primer lugar.
– ¿Las ciudadelas? ¿De verdad existen? Mi pueblo dice que es sólo un mito con el cual nos asustaban cuando niños.
-Créeme, existen. Yo las he visto con mis propios ojos, estructuras artificiales como estas casas, pero grandísimas, como montañas, se ven desde muy muy lejos, muchas reflejan una luz incandescente, mi abuelo dice que es porque están cubiertas de paneles solares, que son como espejos que convierten la luz solar para convertirla en electricidad adentro. Además, están todas cubiertas para no contaminarse con este aire arenoso.
-Imposible…
-Quisiera poder enseñarte, pero el viaje dura más de un mes hasta la única que conozco, además no tenemos provisiones y dudo que los muchachos me permitan irme por un mes y mantener viva la cena de una semana.  Mi palabra tendrá que bastarte. Aunque si los muchachos me lo permiten puedo mostrarte libros y folletos que tengo de esa ciudadela, los colecciono.

La conversación fue interrumpida por uno de los muchachos que se acercaba con un pequeño plato, Ana y Miguel alcanzaron a oler la carne asada y Ana tragó saliva intentando no llorar. El carroñero intentó reprender a Miguel, pero fue silenciado con un gruñido y una mueca que ella no entendió. El carroñero se retiró. Miguel estiró el plato ofreciéndoselo y al ver la cara de asco, terror, repulsión y desesperanza de su acompañante intentó justificar:
-Tranquila, no es la pequeña Anita, este es otro niño que trajimos antes, el mismo que se estaba comiendo tu hija hermana, la pequeña se la acaban de llevar, ya está dormida, la comeremos al rato. Hice un trato con mis compañeros, te dejaran estar conmigo por un ratote más, quisiera que probaras la carne, que dejaras de lado, aunque sea por un momento el mundo de las ideas y los ideales y te entregaras al mundo de las sensaciones y los sentidos. De verdad es deliciosa.
-Sería como entregarme al placer de dormir cuando se tiene la obligación de hacer guardia cuidando a la comuna en la noche.
-Pero ya no estás en la comuna, preciosa. ¡Vamos! Te recuerdo que estás entre carroñeros, y si te niegas a mí, mis amigos no creo que sean tan permisivos, a ellos sólo les importa la misión, para ellos tu no eres diferente a este pedazo de alimento que te ofrezco.

Ana soltó en llanto de nuevo, pero esta vez en silencio, agacho tanto la cabeza que casi quedaba entre sus rodillas suspiró un poco y volteó al cielo, más viendo para dentro que otra cosa, dejó que las lagrimas bajaran por un par de minutos hasta que se secaron, únicamente lanzó un breve sollozo casi ahogado al finalizar. Durante ese breve momento, no más de cinco minutos, no pudo dejar de oler la carne, nunca había conocido ese olor, olía asado, o ahumado, eso sí, pero el olor era muy diferente a la verdura asada que había comido durante toda su vida, era un olor fuerte y penetrante, suculento, casi lo veía del mismo color marrón rojizo que el humo o la misma carne, era un olor que entraba por la nariz y bajaba lentamente por el paladar acariciándolo suavemente hasta caer por la garganta llegándole hasta las amígdalas por ambos lados, pudo saborearlo con su lengua por breves instantes en una especie de sinestesia totalmente nueva para ella; sus glándulas salivares se activaron bruscamente, como cuando daba el golpe al humo del cigarro, como cuando comía chile picante. Tragó la poca saliva que su reseca garganta vegana podía generar y pensó a fondo de nuevo. Vio como llevaban cargando el bulto inerte que hace algunos minutos fuera la pequeña Anita, su destino era el mismo, ella lo sabía, posiblemente la carne estuviera sazonada con el mismo somnífero que durmieron a su hija hermana. Su captor la tenía a punta de pistola y aún así concedió ser amable y mostrar algo de empatía, al menos al final. Sus familiares habían muerto o escapado en el ataque de la noche anterior, y aunque quizás pudiera intentar correr o pelear, estaba resignada a que iba a morir ahí en ese lugar de todos modos. Además: su vida no había sido plena ni feliz, su baja autoestima asomó su fea cabeza, el buen trato que le daba su captor antes de matarle para comerla era diametralmente opuesto a la indiferencia y apatía de su familia, había vivido corriendo y escondiéndose, soportando hambre y frio toda su vida. – ¡Diablos mujer! Estás soportando hambre en este momento. -Se dijo a sí misma en sus pensamientos.
Se puso de pie y estirándose un poco con los ojos cerrados escuchó un sonoro click, sintió la boquilla de la pistola en la parte posterior de su cintura.
-No confundas las cosas y no abuses preciosa.  – Escuchó a sus espaldas. -Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
– Lo, lo siento. -Tartamudeó un poco asustada. – Es sólo que te has mostrado tan amable, que por un momento casi olvidó quien eres. ¿Me pudieras dar un minuto para estirarme? Te prometo que no pretendo escaparme. Es más: voy a tomar la carne, de seguro tiene el mismo somnífero que aplicaron con Anita, ¿cierto?
– Eres lista además de bonita. ¡Claro que no tiene condimentos! No habría necesidad de ellos si ya sabes que los tiene, además: ¿qué clase de monstruo sería yo si te doy un somnífero para dormirte y matarte y te digo eso justo antes de comértelo? No quiero ni imaginar la agonía de sentir tu cuerpo muriendo lentamente y tu instinto aferrándose a la vida mientras poco a poco vas quedándote dormida sabiendo que no vas a despertar jamás….
-Sería igual de pacifico si es una opción que yo misma tomé y no algo que se me imponga.
-Entonces si tiene somníferos.  Mentí. Yo… tan sólo…
-Descuida. -Interrumpió tomando el plato. –Not just human, but humane.
Acto seguido tomó la lasca de carne aún caliente y arrancó una pequeña tira para probarla.
– Esto está delicioso, ahora entiendo porque dicen que es adictivo. Muchas gracias por dejarme morir sin hambre.
Se siente jugoso, sabe delicioso.  – Tomó un trozo completo y lo engullo con voracidad, al masticarlo se detuvo un poco apenada, después de tragarlo pregunto:
– ¿Pudiera pedirte una última voluntad?
– Lo que quieras mi reina.
– Dices que lees y que tienes colección de algunos documentos, además tu abuelo les enseña cosas; ¿Pudieras darme tu versión de la historia? ¿Cómo fue que la humanidad terminó así? Veo todas estas casas y este mundo que parece que antiguamente estaba habitado, pero los veganos realmente no sabemos mucho, nacimos como presas y la mayoría del tiempo tenemos que escondernos de ustedes, no tenemos mucho tiempo para aprender historia.
– Es que fueron ustedes los culpables, hermosa.  – Más que ofendida miraba sorprendida.
– ¡Sí! Esa historia la sabemos todos los carroñeros, muchas historias las cuenta mi abuelo, todavía cuando tiene energías y se acuerda de alguna historia, nos reunimos y escuchamos con vehemencia, algunas historias ya se contradicen o se mezclan con otras historias, pero la historia del principio del fin, como él le llama, es la historia que más ha contado, por ende, la que más conocemos.

Todo empezó cuando la exploración espacial colocó los ganchos y correas espaciales en marte, antiguamente habían mandado a algunos pocos humanos a la luna, y tripulaciones robóticas a Marte. Se que te cuesta trabajo entenderlo, a mi también me costaba trabajo, pero mi abuelo tenía un gran libro que hablaba de todo eso, un libro de hace más de 100 años, incluso un camarada que escapó de una ciudadela tenía un aparato que conectaba a la electricidad y mostraba páginas con texto, como si fuera un libro.
La ciencia y la exploración había llegado hasta esos magníficos logros, pero para llevar a 6 personas a la luna gastaban millones, si conoces el dinero, ¿verdad? – Ella asintió – Además de gastar millones, los cohetes, que son los vehículos con los que viajan al espacio, tardan años en crearlos, cientos de científicos hacen millares de estudios y cálculos para poder lograr que apenas 6 personas vallan a la Luna y estén allá apenas un día, sin contar que el viaje puede durar meses, ya no digamos hasta Marte. Estos Cohetes son tubos gigantes, mucho más grandes que esta casa.
– ¿Cómo los aviones? Vimos uno donde vivía otra comuna, era como un edificio acostado.
– Algunos cohetes incluso más grandes, pero todo eso son sólo tanques de gasolina, se requiere mucha para volar, y más hasta el espacio.
– Imagino.
– Entonces unos científicos pusieron unos ganchos en una de las lunas de marte,  y usando la fuerza de gravedad, que de serte sincero, no sé bien como funciona, dice mi abuelo que es lo que hace que todas las cosas caigan al suelo, y así como la Tierra y la Luna giran, ese giro es lo que utilizan para no usar gasolina.
– ¿Cómo los papalotes o los veleros?
-Supongo. Pero esto es gigantesco, el camarada que vivía en la ciudadela dice que se pueden ver con un telescopio, que es un tubo para ver con el que puedes ver con mucho aumento.
– ¡Yo tengo un par de binoculares! Imagino que es igual.
– ¡Exacto! Algo así.
Entonces mandaban y siguen mandando cohetes a marte, están construyendo una ciudadela ahí.
– ¿Y eso que tiene que ver con nosotros los veganos?
– Es por lo mismo que el compa que te digo escapó de la ciudadela. Pues, dice mi abuelo. Que cuando eso empezó, mucha gente se opuso, sobre todo ustedes. En aquel entonces la gente vivía muchos más años, pocos vivían tantos años como mi abuelo, y vivían en todas las ciudades como esta. Los campos donde no había casas eran prados verdes, de pasto y yerba, había sembradíos como te dije.
El mundo se dividía por ciudades, y las ciudades se juntaban en lo que llamaban países, pero la gente al estar junta nunca estaba de acuerdo, los países tenían conflictos entre ellos, además de ideologías, mi abuelo les llama religiones, aunque no entiendo como eran, pero siempre, siempre peleaban por el dinero. Por eso y por el planeta, que aquí es donde entra tu gente, explico:
Los veganos no querían que se gastara el dinero en ir al espacio, pues decían, con toda razón, que no tiene caso construir en el espacio si van a tardar cien o doscientos años en terminar de construir allá, que mejor invirtieran en limpiar el planeta, en producir más vegetales, que dejáramos de comer animales y que cuidáramos el ambiente. Como podrás ver a tu alrededor sabemos quien fue quien ganó esa discusión.
Lo que pasó es que mientras seguían sin ponerse de acuerdo, seguían reproduciéndose y seguían acabando con el mundo, como las langostas que te acabo de contar, y como cada vez eran más… Dice mi abuelo que fue de ahí donde se empezó a perder la empatía. Vieron que todos somos animales, unos más salvajes que otros, pero como tu gente no quería ser depredador se convirtió en presa, al pasar de los años las diferencias fueron cada vez más y más marcadas, y cuando construyeron la primer ciudadela, so pretexto que el aire estaba muy contaminado, decidieron echar a los veganos al mundo exterior junto con el resto de los animales.
Tengo un papel donde anuncia la segunda ciudadela, es de hace 80 años, la segunda de este país al menos, menciona más ciudadelas en más países; el papel, mi abuelo le llama panfleto, vende casas en la ciudadela, lo anuncian como la única forma de seguir viviendo cómodamente en este mundo, dice que el mundo se va acabar, aunque yo lo sigo viendo, seco y contaminado, aunque no creo que se acabe, al menos no tan pronto, pero mi abuelo dice que sí, que la tierra va a dejar de producir plantas y como ya casi no hay animales tampoco… Cada vez se fueron convenciendo más de hacer ciudadelas en Marte, también han hecho muchas más aquí, pero ya no hay recursos, ya no hay agua, antes había lagos y ríos, ahora sólo quedan los mares contaminados, y el aire de aquí que no es filtrado como en las ciudadelas, nos daña los pulmones por lo que no vivimos más de 30 años, 40 los más fuertes…
– Hizo una pausa y sacó  otro cigarrillo, ofreció uno a la joven que había terminado su carne, ella lo tomó. El carroñero continuó:
– Entonces, como los veganos se oponían a ser de la clase dominante, fue más fácil segregarlos y al ser muchos menos humanos juntos en un ideal, no les costó mucho terminar las ciudadelas y empezar a mandar más cuetes a la Luna y a Marte. Dicen que van a tardar más de 100 años en poblar Marte, pero los humanos de las ciudadelas con toda su ciencia y tecnología piensan en número más grandes. Los veganos que aceptaron quedarse los trataban como esclavos, dicen que empleados, pero mi compañero que escapó cuenta que allí adentro la gente se divide por clases, las más altas y privilegiadas se creen superiores y tratan con la punta del pie a la de abajo, y las clases más bajas trabajan y construyen para sus patrones, así les llaman a sus dueños. Yo prefiero la vida salvaje de aquí afuera, vamos a morir muy pronto, pero al menos vivimos felices, no tenemos que trabajar ni construir, simplemente vagar y divertirnos y cuando encontramos algo, como ustedes, lo tomamos a la fuerza.
Dicen que hay camiones gigantes blindados que salen de las ciudadelas para carroñar, como nosotros, los pocos recursos que aún pueden conseguir del mundo, ¿los has visto? Yo no
– Ana asintió somnolienta.
– Como las langostas, los humanos se comieron este planeta y se van a ir al siguiente, ¿pero sabes qué es lo más sorprendente? Me lo enseñó mi camarada en su aparato, era una especie de dibujitos que se mueven; La base marciana no es solamente para vivir ahí. Desde los ganchos espaciales marcianos van a mandar muchas naves espaciales para minar el planeta Mercurio, que es el más cercano al sol, van a rodear al sol de paneles como las ciudadelas para convertir al sol en una batería gigante, ¡inmensa! ¡Imaginas todo el sol! Envuelto en construcciones humanas para ser utilizado como fuente de energía; Le llaman esfera de Dyson. Me aprendí el nombre. -Dijo orgulloso. Ana sorprendida comenzaba a deambular entre lo que escuchaba y lo que soñaba, soltó el cigarrillo y ni cuenta se dio. -Dyson. – Repitió quedamente.

– Y para que te sorprendas aún más, porque los dibujitos que vi decían que la esfera Dyson no sólo servirá para dar energía a los dos planetas, además van a ponerle unos motores que se llaman propulsores Caplan, también me aprendí el nombre. Esos propulsores Caplan van a servir para mover al Sol, al mismo Sol. Lo sé: parece magia, mi abuelo dice que en sus tiempos le llamaban ciencia ficción, aunque no sé lo que significa, pero lo van a mover, porque se va a apagar, en muchos, muchos cientos de años, o millones, no lo sé, pero creo que lo entiendo, si el sol es como el fuego. -Sacó un cerillo y lo encendió, el fuego al final se apaga, supongo que el sol como es gigante tardará más, millones de años dicen mi compañero y mi abuelo, y que sí lo mueven como su gravedad es lo que tiene juntos a los planetas, se van a mover juntos, como la Luna con la Tierra, para buscar más soles, más planetas. Y no sé qué más…
– Y nosotros aquí comiéndonos entre nosotros mismos, como las ratas que se comen entre ellas cuando no hay comida. Tienes razón Miguel. Somos unos animales. Espero que mi carne te cause malestar y te mueras, pero lenta y apaciblemente como yo.

Ana Cerro los ojos y durmió, al cabo de un rato regresaron los carroñeros, Miguel seguía fumando, uno de ellos se acercó y levantando la cabeza preguntó sin preguntar, Miguel asintió, chifló al otro y se acercaron a tomar el cuerpo de la recién difunta Ana.
-Entonces como quedamos Micky. – Dijo el segundo carroñero. – Te permitimos quedarte con ella mientras se quedaba dormida y moría en paz, y tú a cambio nos dejas fornicarla antes de comerla.
Miguel asintió torciendo la boca.

Trastorno de identidad de genero

El problema viene del uso indiscriminado e intercambiado de la raíz semántica sexo.

Rol sexual, preferencia sexual, o el genero sexual, y todos sus derivados: sexo femenino, sexo masculino, sexo cada que se puede, o sexo con personas del mismo sexo.

El rol sexual, viene a ser, prácticamente obsoleto, vemos a mujeres mecánicas, mujeres choferes, e incluso aunque pocas: mujeres albañiles. Así como también vemos a hombres diseñadores, maquillistas y estilistas. Incluso en las cuestiones no de profesión, sino en el rol sexual, entiéndase como patrón de comportamiento, como un hombre heterosexual metrosexual, o una mujer fodonga, para dar dos ejemplos burdos, nada más.
Entonces, cualquiera que haya leído a Simone de Beaviour, podría darse cuenta de que; el rol sexual, es un patrón de comportamiento delimitado a la demografía específica, el cual, no tendría nada que ver con la preferencia, atracción, orientación o gusto sexual.
El género sexual en la relación coital, a estas alturas, ya no tiene nada que ver con el comportamiento sexual, claro que hay fetiches y hay filias que sexualizan algo no sexual, así como roles sociales que sexualizan algo no sexual. Una mujer de ropa reveladora es sexy, socialmente hablando, aunque ella solo tenía calor.

El genero sexual, no tiene nada que ver, con un patrón de comportamiento social, el rol sexual espera, o esperaba que un hombre sea rudo y una mujer delicada, el genero es una cuestión biológica establecida, que no se puede cambiar.
Existen hembras que no se maquillan, que son rudas, fuertes, toscas, tronchatoro que siguen siendo heterosexuales.
Claro que hay caso de hermafroditismo y demás singularidades biológicas, pero son tan pocos y al mismo tiempo que esos casos se tienen que seguir tratando dentro de su propia individualidad, para el resto sólo hay dos géneros.

El problema del rol sexual establecido como un patrón de comportamiento social, ha provocado el problema de la mala educación, de que un hombre homosexual, se sienta atraído por otro hombre, entonces tergiversando la mala educación: el hombre no se está comportando “como se debe”, porque “deberían” de gustarle las mujeres, y eso conlleva a que se sienta mujer atrapada en el cuerpo de un hombre, lo cuál hasta la fecha la misma psicología reconoce como un trastorno de identidad de género, un trastorno, no una preferencia.

Yo pudiera llamarme, Quetzalcóatl, Odín, Jehová, dios. Eso no me hace un dios. Una mujer de apellido cerda legalmente es cerda, eso no lo hace una cerda.
Puedo tatuarme en el pecho: “Sólo dios puede juzgarme.” Y aún así estaré sujeto a los juicios de ustedes, no digamos a un juicio penal en una cuestión criminal.

El hecho de que me impongan a mí su trastorno al sentirse ofendidos, porque le llamo Juan y no Juana, va en contra de lo que establece la biología, es imponer su subjetividad a la objetividad biológica, es solapar su trastorno, como si permitiéramos que el esquizofrénico legalmente sea catalogado como el dios que se siente.

Claro que yo puedo sentirme perro, andar a cuatro patas y desnudo, modificar mi cuerpo para hacerme orejas puntiagudas o ponerme colmillos, pero la realidad es que no voy a dejar de ser humano, podré tomar hormonas para que se me llene el cuerpo de pelo y parecer perro, pero sólo eso, parecer, seguiré siendo un hombre, un humano.
Así como pueden tomar estrógenos, ponerse senos de silicón, mutilarse el pene para que se vea y se sienta como una vagina, no va a ser una vagina, no va a menstruar, no tendrá útero ni óvulos.

Y hablando de los hombres que se justifican con que nacieron con más estrógenos que testosterona, hay hembras bigotonas, con exceso de masa muscular, que siguen siendo por preferencia femeninas, muchas de ellas incluso siguen siendo heterosexuales. Incluso muchas de ellas, biológicamente o no, que tengan un físico más rudo, fuerte, y por ende “masculino.”  Siguen optando por tener un rol, patrón de comportamiento, femenino.

Forniquen como forniquen, con quien quieran fornicar consensuadamente. Eso es una cosa.
Fuera de la cama, el patrón de comportamiento es un rol que prácticamente ya está obsoleto.
Un hombre débil físicamente no es menos hombre.
Un hombre homosexual no es menos hombre.
Un hombre que tenga el gusto, fetiche o filia de vestirse de mujer no lo hace menos hombre.
Pero un hombre que se quiera sentir mujer tiene un trastorno de identidad de género.
Nunca tendrá dos cromosomas X, nunca menstruará y nunca será mujer. No debería ofenderse si no lo veo como una mujer.

No debería de permitírsele legalmente cambiar su genero al de una mujer.